Repercusión IVA reducido en la Construcción

El impuesto sobre el valor añadido (IVA) es un tributo que grava el consumo todo consumo de bienes y servicios producidos o comercializados en el desarrollo de actividades empresariales o profesionales.

El objeto de este impuesto es que sea soportado por el consumidor final, y ello se consigue con la característica multifásica que cuenta dicho impuesto, que consiste en gravar cada fase de producción o distribución de bienes o servicios.

Mientras que el bien o servicio lo soporte una empresa o un profesional con derecho a deducción total del impuesto en cuanto a sujeto pasivo y a bien o servicio, no será el IVA un gasto para el mismo.

IVA en obras de rehabilitación.

Es importante tener clara cada prestación de servicios, ya que no analizarla bien en el ámbito de la construcción, puede derivar en que se pase al cliente final un presupuesto con una diferencia de dos dígitos porcentuales menos económico que la competencia por repercutir de modo incorrecto el tipo impositivo del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Para determinar si las obras realizadas son de rehabilitación y tributan al tipo reducido del 10 por ciento, en lugar del tipo general del 21 por ciento, han de cumplirse estos dos únicos requisitos:

1º) Que más del 50 por ciento del coste total del proyecto de rehabilitación se corresponda con obras de consolidación o tratamiento de elementos estructurales, fachadas o cubiertas o con obras análogas o conexas a las de rehabilitación. A estos efectos, será completamente necesario disponer de los suficientes elementos de prueba que puedan acreditar la verdadera naturaleza de las obras proyectadas, tales como, entre otros, dictámenes de profesionales específicamente habilitados para ello o el visado y, si procede, calificación del proyecto por parte de colegios profesionales.

2º) El importe total de las obras totales debe exceder del 25 por ciento del precio de adquisición de la edificación (si se efectuó en los dos años anteriores al inicio de las obras de rehabilitación), o del valor de mercado de la edificación antes de su rehabilitación, descontando en ambos casos el valor del suelo.

Es muy importante contar con toda la documentación acreditativa y justificativa, ya que en caso de comprobación por parte de la Administración, la incorrecta acreditación, y por ende repercusión del impuesto, dotará a la Administración de suficiencia para obligar al empresario a ingresar la diferencia entre el tipo general y el tipo reducido, es decir, un 11 por ciento.

Obras análogas a las de rehabilitación.

También contarán con el derecho a repercusión del tipo reducido del 10 por ciento las obras análogas a las de rehabilitación, las cuales son:

a) Las de adecuación estructural que proporcionen a la edificación condiciones de seguridad constructiva, de forma que quede garantizada su estabilidad y resistencia mecánica.
b) Las de refuerzo o adecuación de la cimentación así como las que afecten o consistan en el tratamiento de pilares o forjados.
c) Las de ampliación de la superficie construida, sobre y bajo rasante.
d) Las de reconstrucción de fachadas y patios interiores.
e) Las de instalación de elementos elevadores, incluidos los destinados a salvar barreras arquitectónicas para su uso por discapacitados.

Obras conexas a las de rehabilitación.

Contarán con la posibilidad de repercutir el Impuesto sobre el Valor Añadido del 10 por ciento en lugar del 21 por ciento las obras conexas a las de rehabilitación, que son, siempre que su coste total sea inferior al derivado de las obras de consolidación o tratamiento de elementos estructurales, fachadas o cubiertas y, en su caso, de las obras análogas a éstas, siempre que estén vinculadas a ellas de forma indisociable y no consistan en el mero acabado u ornato de la edificación ni en el simple mantenimiento o pintura de la fachada:

a) Las obras de albañilería, fontanería y carpintería.
b) Las destinadas a la mejora y adecuación de cerramientos, instalaciones eléctricas, agua y climatización y protección contra incendios.
c) Las obras de rehabilitación energética. Se considerarán obras de rehabilitación energética las destinadas a la mejora del comportamiento energético de las edificaciones reduciendo su demanda energética, al aumento del rendimiento de los sistemas e instalaciones térmicas o a la incorporación de equipos que utilicen fuentes de energía renovables.

Obras de renovación y reparación de viviendas para uso particular

Si se encuentra en el caso de la obra a ejecutar no se puede encajar en ningún caso anterior, se tendrá la opción de repercutir el IVA del 10 por ciento reducido si la misma es de renovación y reparación realizadas en edificios o partes de los mismos destinados a viviendas. Para tener derecho a aplicar el tipo reducido, han de cumplirse todos los siguientes requisitos:

a) Que el destinatario sea persona física (no actividad empresarial o profesional), y utilice la vivienda a que se refieren las obras para su uso particular. También cuando el destinatario sea una comunidad de propietarios por las obras hechas en el edificio en el que se encuentre la vivienda.
b) Que la construcción o rehabilitación de la vivienda a que se refieren las obras haya concluido al menos dos años antes del inicio de estas últimas.
c) Que la persona que realice las obras no aporte materiales para su ejecución o, en el caso de que los aporte, su coste no exceda del 40 por ciento de la base imponible de la operación.

Deben considerarse “materiales aportados” por el empresario o profesional que ejecuta las obras de renovación o reparación realizadas en edificios o partes de los mismos destinados a viviendas, todos aquellos bienes corporales que, en ejecución de dichas obras, queden incorporados materialmente al edificio, directamente o previa su transformación, tales como los ladrillos, piedras, cal, arena, yeso y otros materiales.

Con esta modificación se extiende la aplicación del tipo reducido, hasta ahora limitado a las obras de albañilería, a todo tipo de obras de renovación y reparación, como, por ejemplo: fontanería, carpintería, electricidad, pintura, escayolistas, instalaciones y montajes…

En todo caso, el coste de los materiales aportados por el empresario o profesional que realice la obra, no puede exceder del 40 por ciento del coste total de la obra ya que la calificación de la ejecución de obra como prestación de servicios o como entrega de bienes es esencial para valorar la procedencia o no del tipo reducido.

Beneficios de contar con una asesoría fiscal en Sevilla

Poner sus negocios en una asesoría fiscal en Sevilla que esté perfectamente formada en cuanto a la repercusión del IVA hará que su negocio sea más competitivo y no pierda oportunidades por la simple repercusión del Impuesto sobre el Valor Añadido.

CONTACTE CON NOSOTROS, ENCONTRAREMOS SOLUCIÓN A SUS PROBLEMAS

954 334 688