¿Obligados/as a ir a trabajar en zonas afectadas por lluvias torrenciales?

Se ha terminado un año donde las lluvias torrenciales han afectado a numerosas zonas de nuestro país, causando daños de gran magnitud.

Casas inundadas, derrumbos, carreteras cortadas, cosechas perdidas… en definitiva, todo un caos cuya consecuencias son en la mayoría de los casos irreparables, y cuando lo tienen provocan grandes gastos.

Durante los días donde la lluvia es abundante, es normal que se tomen medidas de prevención para evitar riesgos innecesarios. Los colegios suelen cerrarse, se recomienda a los ciudadanos no salir de sus casas si no es estrictamente necesario, pero ¿qué ocurre con los trabajadores/as? ¿están obligados a asistir a sus puestos de trabajo en dichas circunstancias?

En Nepos Asesores, su asesoría de confianza en Sevilla, les aclaramos sus dudas.

Hay dos cuestiones fundamentales, la primera, asistir a su puesto de trabajo ante el peligro de poder padecer un accidente o quedarse atrapado en la carretera, y la segunda, si una vez que está presente en su puesto laboral y comienzan las alarmas de lluvias peligrosas, saber si se puede salir antes de éste para evitar quedarse incomunicado/a.

En el artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), se especifica si durante la jornada laboral el trabajador o los trabajadores están expuestos a riesgos, el empresario o responsable de los trabajadores tiene el deber de informar sobre la gravedad del peligro y adoptar las medidas necesarias de protección.

Si fuese necesario, los trabajadores podrán abandonar el lugar de trabajo. Así pues, en el caso de lluvias torrenciales y el peligro de quedar atrapado/a en las instalaciones donde trabaja, se puede ir a su casa.

Si el empresario o el responsable no aprueba dicha medida y el trabajador cree que su vida o su salud están en riesgo, podrá marcharse siempre y cuando lo comunique a la empresa.

En estos casos la Ley de Prevención de Riesgos Laborales lo ampara, y estaría prohibido tomar represalias contra éste, a menos que no esté justificado (como justificante sirven los comunicados que las autoridades públicas aportan) o haya actuado de mala fe.

Así pues, ante el peligro de su vida o salud, tanto para asistir como para marcharse de su trabajo, siempre que haya una alarma por parte de las autoridades públicas, es un derecho del trabajador.

Para más información, puede venir a visitarnos a nuestras oficinas en Sevilla, estaremos encantados de atenderle.

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