Contrato en prácticas y en formación. Diferencias.

El empresario, con bastante facilidad, confunde, no tiene claro, desconoce la existencia de estos dos tipos de contratos, en gran medida, ello es debido a la gran variedad de tipos de contratos existentes. Es por ello por lo que no parece descabellado que el empresario, el cual no es un especialista, precise ayuda en este campo.

El contrato en prácticas y el contrato en formación son contratos laborales destinados a la formación del empleado, pero ambos cuentan con diferencias sustanciales en cuanto a requisitos, bonificaciones y características.

Diferencias

Se puede perfeccionar un contrato en prácticas con técnicos superiores o de grado medio que hayan obtenido un Certificado de Profesionalidad y titulados universitarios.

El puesto de trabajo deberá de estar relacionado con la cualificación para la que se ha formado el trabajador para este tipo de contratación, de modo que con dicho puesto logrará la práctica profesional que necesitará para su vida laboral.

Este contrato ha de formalizarse dentro de los 5 años siguientes a la finalización de tales estudios (7 años para discapacitados con un porcentaje de al menos el 33%). Actualmente, no se aplica el referido requisito para menores de 30 años.

En contraposición, los empleados bajo el contrato en formación no han de contar con formación oficial relacionada con el puesto de trabajo, ya que el objeto de este contrato es facilitársela. Por este motivo, este contrato de trabajo se dirige a jóvenes que carecen de la formación pertinente para desarrollar esa profesión.

Que el trabajador cuente con formación para otro tipo de puesto de trabajo no es óbice para que se le pueda confeccionar un contrato en formación, ya que va a formarse para una ocupación para la que no tiene estudios previos. Es por ello importante, que la formación previa del trabajador no guarde relación con la que va a formarse.

En cuanto a la retribución, el contrato en prácticas tiene una retribución mínima del 60% para su puesto de trabajo durante el primer año, y del 75% para el siguiente año, pudiendo ser mejorado por el Convenio Colectivo. Conviene no olvidar el horizonte mínimo del Salario Mínimo Interprofesional.

El contrato en formación cuenta con una retribución del 75% del Salario Mínimo Interprofesional para el primer año, y del 85% para la segunda anualidad. También aquí el Convenio Colectivo puede mejorar el salario.

El contrato en prácticas tiene una duración máxima de 2 años, y una duración mínima de 6 meses en términos generales, pero siempre habrá que atender al convenio colectivo.

El contrato en formación cuenta con una duración máxima de 3 años, siendo la mínima de 1 año. Igualmente, habrá que estar a lo que indique el convenio colectivo, pero teniendo siempre presente que la duración máxima no puede superar los 3 años ni el mínimo los 6 meses.

La jornada de trabajo para el contrato en prácticas es a tiempo parcial o completa, según se decida, mientras que para el contrato en formación ha de ser del 75% de la jornada completa para el primer año, y del 85% para el segundo año, destinando lo restante a formación teórica.

En referencia a las bonificaciones de sendos tipos de contratos nos encontramos con que el contrato en prácticas cuenta con una reducción del 50% de las contingencias comunes de la parte empresarial durante toda la vigencia del contrato, siempre y cuando el empleado tenga menos de 30 años, o menos de 35 años si es discapacitado reconocido.

En el caso del contrato en formación, no tiene coste en seguros sociales ni para la empresa ni para el trabajador, la formación teórica está bonificada al 100%, y además cuenta con una bonificación adicional de entre 60 y 80 euros en función de la plantilla.

Beneficios de contar con una buena asesoría laboral

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