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Aplazamientos de deudas tributarias

Debido a los momentos económicos que nos está tocando vivir, donde cada vez se el plazo de pago es más cercano y el de cobro más lejano, es normal que en muchas actividades empresariales nos encontramos ante escenarios de elevada tensión en tesorería, por ello, en referencia a las obligaciones para con la Agencia Estatal de Administración Tributaria, nos encontremos con que se acerque la fecha de liquidación de las obligaciones tributarias y nos encontremos sin la liquidez necesaria para afrontar dichos pagos.

Requisitos para optar al aplazamiento o fraccionamiento

Siempre que aquellas deudas tributarias y demás de naturaleza pública se encuentren en período voluntario o ejecutivo pueden aplazarse o fraccionarse previa solicitud del obligado tributario, siempre y cuando su situación económico-financiera le impida, de forma transitoria, afrontar el pago en los plazos establecidos, lo que exige capacidad de generación de recursos durante el tiempo de duración del aplazamiento. De manera que un incumplimiento del mismo ocasionará la automática cancelación del fraccionamiento o aplazamiento.

La diferencia entre ambos conceptos se sitúa en el importe que se desea retrasar, si corresponde al importe total, nos encontraremos antes un aplazamiento, y si es una parte, estaremos frente a un fraccionamiento.

Intereses de demora

En el aplazamiento los intereses de demora son calculados por el tiempo que versa entre el día siguiente al vencimiento del plazo habilitado para el ingreso en período voluntario y la fecha del vencimiento del plazo concedido. Si el aplazamiento fue solicitado en período ejecutivo, la base para el cálculo de los intereses no incluirá el recargo del período ejecutivo.

En el fraccionamiento, los intereses de demora se calculan sobre cada fracción de deuda.

En ambos casos, si el aplazamiento o el fraccionamiento fueron solicitados en período ejecutivo, la base sobre la que se calculan los intereses, no incluirán el recargo del período ejecutivo.

Los intereses de demora se liquidan conjuntamente con cada plazo o fracción del montante.

El tipo del interés de demora, en términos generales es el tipo del interés legal del dinero vigente a lo largo del período en el que aquel resulte exigible, incrementado un 25%,  salvo que la Ley de Presupuestos Generales del Estado establezca otro diferente.

Siempre y cuando garanticemos la deuda tributaria con aval solidario de entidad de crédito, mediante certificado de seguro de caución o sociedad de garantía recíproca, el interés de demora exigible es el interés legal que corresponda hasta la fecha de su ingreso.

Garantías exigibles

La orden HAP/2178/2015, de 9 de octubre, establece que no serán exigibles garantías para las solicitudes de aplazamiento y fraccionamiento de pago de las deudas a que se refiere el artículo anterior, cuando su importe en conjunto no exceda de 30.000 euros y se encuentren tanto en periodo voluntario como en periodo ejecutivo de pago, sin perjuicio del mantenimiento, en este último caso, de las trabas existentes sobre bienes y derechos del deudor en el momento de la presentación de la solicitud.

A efectos de la determinación del importe de deuda señalado, se acumularán, en el momento de la solicitud, tanto las deudas a las que se refiere la propia solicitud, como cualesquiera otras del mismo deudor para las que se haya solicitado y no resuelto el aplazamiento o fraccionamiento, así como el importe de los vencimientos pendientes de ingreso de las deudas aplazadas o fraccionadas, salvo que estén debidamente garantizadas.

Instrucción 1/2017 de 18 de enero

Es importante conocer el Real Decerto Ley 3/2016, el cual eliminó la posibilidad de conceder aplazamientos o fraccionamientos de determinadas deudas tributarias, entre ellas las derivadas de los pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades y las derivadas de tributos que, como el IVA, deben ser legalmente repercutidos, salvo que se justifique que las cuotas repercutidas no han sido efectivamente pagadas.

La instrucción 1/2017 de 18 de enero, suaviza el contenido del Real Decreto Ley 3/2016, permitiendo realizar determinados aplazamientos.

Se declara la inadmisibilidad de aquellas deudas calificadas como inaplazables, de manera que ello conlleva a efectos prácticos que se tenga por no presentada la solicitud de aplazamiento o fraccionamiento entregada. Por tanto, la deuda pasará a ejecutiva, recibiendo una providencia de apremio. Al menos en términos generales.

Las deudas inaplazables son las correspondientes a retenciones y pagos a cuenta.

En cuanto a las aplazables, depende de su cuantía, de modo que:

  • Autónomos
    • Si las solicitudes se refieren a una deuda cuyo importe global es igual o inferior a 30.000 euros, se podrán conceder los aplazamientos, sin garantías, hasta un máximo de 12 plazos mensuales, salvo que el obligado hubiera solicitado un número de plazos inferior, en cuyo caso, se concederán los plazos solicitados. La periodicidad de los pagos será, en todo caso, mensual. Se tramitan mediante un mecanismo automatizado de resolución, por tanto, se concederán, suavizando la medida
    • Si las solicitudes se refieren a una deuda cuyo importe global excede de 30.000 euros, se podrán conceder los aplazamientos, en función del tipo de garantía aportada por el deudor, y por un plazo máximo de 36 plazos mensuales, salvo que el obligado hubiera solicitado un número de plazos inferior, en cuyo caso, se concederán los plazos solicitados. Si las deudas son por IVA, será necesario, además, acreditar que las cuotas de IVA repercutidas no han sido pagadas.
  • Pymes podrán aplazar hasta un máximo de seis meses y en cuanto a los importes, son coincidentes con lo detallado para los autónomos.

Los intereses de demora se sitúan en el 3,75%.

Está previsto que se pongan más trabas a la hora de la concesión de los aplazamientos, debido a que España actualmente tiene una deuda no resuelta de más de 10.000 millones de euros. Dichas trabas consistirán en el análisis por parte de la Agencia Tributaria del estado real de la empresa, empresario o profesional, la comprobación de la documentación aportada, así como el estudio de las posibilidades del solicitante de afrontar la deuda tributaria.

Desde Nepos Asesores nos comprometemos a ayudarle a asesorarle para que pueda llevar una tesorería bien planificada y ordenada, de manera que no necesite en la medida de lo posible utilizar el servicio de aplazamientos de la Agencia tributaria.

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